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Mientras la inteligencia artificial transforma la manera en que trabajamos, muchas personas se preguntan qué lugar ocuparán en el futuro. En su nuevo libro, El Mejor Momento Para Ser Humanos, Rocío Fernández propone una mirada diferente: en lugar de competir con la tecnología, volver a conectar con aquello que nos hace únicos.
Conversamos con la autora sobre el impacto de la IA, la identidad profesional, el sentido del trabajo y los desafíos que enfrentan las organizaciones en esta nueva era.
La necesidad de entender que vamos a seguir siendo necesarios en este mundo creo que es lo primero que me motivo. A partir de mi trabajo con diferentes organizaciones , no importaba el tamaño, la facturación, el nivel de madurez digital, todo primer planteo surgía de no saber que iba a pasar con nosotros en un futuro. Y creo que es un miedo válido, entendible y mucho más común de lo que nos animamos a decir.
Arranque escribiendo sobre tecnología, cuando me di cuenta que en cualquier momento lo que yo explicaba lo iba a explicar (si ya no lo hacía) cualquier IA, así que tuve que replantearme mi propio talento, mi propia experiencia, mis propias fortalezas y debilidades en este mundo, y ahi creo que surgió un poco el planteo inicial.
Silencios ante preguntas básicas de como incorporar la IA en el día a día laboral. Momentos donde intervenía preguntando para que usaban la IA y en vez de responderme eso me preguntaban como hacer para lidiar con la velocidad, la eficiencia y al mismo tiempo con el hecho de que el uso muchas veces sea dañino como por ejemplo en estafas, el uso en la niñez…sentí que iba mas allá de lo laboral el primer quiebre.
Creo que no estamos pensando en como desarrollar de una forma diferente habilidades de nuestro talento; no estamos pensando en como nos convertimos en un puente de habilidades para que la persona se vuelva empleable en una sociedad y la responsabilidad que tenemos sobre eso.
Desde mi opinión, porque desde donde sea que lo veas, representa un riesgo enorme. En jóvenes, hoy en día muchas de las primeras tareas a las cuales podrían acceder en un mercado de trabajo…están siendo automatizadas, por lo que su posibilidad de alcanzar un primer trabajo se vuelve más difícil. Quienes representan a generaciones anteriores han vivido cambios constantes y la experiencia los ha fortalecido, pero eran cambios que tal vez en algún momento llegaban a un momento de “estabilidad”. Hoy la IA no para, avanza y ha logrado dominar cada uno de los aspectos de nuestra vida incluso no los no profesionales, y pone en jaque mucho de nuestras formas de pensar.
Un montón. Pero creo que el más doloroso es el de perderse a uno mismo. No somos nuestro empleo, no somos lo que la IA nos dice que somos hoy. Somos mucho más que eso, el talento reside en otro lugar que la velocidad no nos permite detenernos a mirar.
Porque es lo que nos mantiene humanos y diferentes a una tecnología. Un médico puede ser reemplazado por la IA para un diagnóstico, pero si es grave, fácil de sobrellevar o no, solo te lo puede decir con su forma de comunicar, su experiencia y lo que justamente lo hace humano.
Si. ¡Que es mágica! No es magia, son años de información, entrenamiento, sesgos y repetición de patrones que sostienen un producto que se caracteriza por su velocidad, pero no por su seguridad. No fue creada para ser segura, y le estamos pidiendo un marco de seguridad. No lo va a poder brindar, y va a depender de nosotros. Como armar un prompt de repente dejó de ser tan importante frente a entender que respuesta te está dando, qué tipo de modelo estás interactuando, quien lo creo, etc...
Ser humanos. Entender que las resistencias no solo provienen por no saber usar, sino por el miedo que puede generar. Por los cuestionamientos que nos hacemos todos, pero pocos se atreven a decir. Y por otro lado, dejar de creer que el sobrero del liderazgo lo tenemos puesto por nuestro conocimiento, ya no. La información se democratizó, y ahora lo que importa son tus habilidades para conducir a un equipo frente a la incertidumbre, a la vulnerabilidad.
Creo que es clave entender que incorporar IA no es un proceso tecnológico puramente, es un proyecto cultural. En la medida en que lo abordemos desde esta arista, menos posibilidades tenemos de perder de vista al humano.
Me encantó conectar con una hoja en blanco. Vivimos tan llenos de información en cada pestaña que abrimos que sentía que de repente necesitaba un mapa en blanco.
Que pueda descubrir lo talentoso o talentosa que son.
Porque si no es ahora, ¿cuándo? Tenemos la oportunidad de diferenciarnos de algo artificial, sin vulnerabilidad, sin empatía. Tenemos millones de cosas buenas que nos distinguen, y nunca antes importó tanto descubrirlas.
El Mejor Momento Para Ser Humanos ya se encuentra disponible para su compra online. Los interesados pueden adquirirlo a través de Mercado Libre y sumarse a esta reflexión sobre el futuro del trabajo, la inteligencia artificial y aquello que sigue distinguiéndonos como personas: nuestra capacidad de crear significado, conectar con otros y construir experiencias profundamente humanas.
